10 hábitos que debes EVITAR para tener una mentalidad ganadora

Esta semana pasada vino a visitarme un amigo a mi casa.

Estuvo 2 horas hablándome de lo quemado que estaba en su trabajo, de lo poco que le pagaban en su empresa y de lo mal que le trataban. “No me suben el sueldo”, “No me dan vacaciones”, “No me dan formación”….

¿Te has dado cuenta de lo que tienen en común todas esas frases, no?

En que mi amigo no es más que una “pobre víctima” que nada puede hacer para cambiar su situación. O eso es lo que él cree…

Mi amigo solo es víctima de su propia mentalidad perdedora. Por eso las cosas le van mal.

Lo que él no entiende es que si quieres conseguir algo en esta vida, vas a tener que mover el culo.

El mundo no te debe nada. Las cosas hay que ganárselas. Ésa es la verdad.

La mentalidad perdedora de mi amigo, no es más que la consecuencia de malos hábitos que ha ido desarrollando a lo largo de su vida. Barreras mentales que se ha ido creando y que le impiden alcanzar el éxito. Y a muchos otros profesionales les sucede lo mismo.

10 malos hábitos que debes abandonar para desarrollar una mentalidad ganadora

Si quieres ser feliz aprende a superar las dificultades

1. No pierdas el tiempo lamentándote

El remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería. Nietzsche

¿De qué sirve lamentarse? En serio. No te aporta nada. Es una pérdida de tiempo.

Lamentarse es centrarse en el problema en vez de la solución.

Al igual que mi amigo, muchas personas lamentan su situación con frases del estilo: “odio mi trabajo“, “me pagan poco“, “me he equivocado de carrera profesional“,  “soy un fracasado

Pero la realidad es que cuando les preguntas qué han hecho para cambiar su situación, la respuesta es siempre la misma: NADA.

Las personas que tienen una mentalidad ganadora se centran en la solución en vez de en el problema. Se hacen preguntas útiles y aprenden:

  • ¿Cómo puedo darle la vuelta a esta situación?
  • ¿Qué puedo aprender?
  • ¿Cómo evitar que me vuelva a pasar?

Hacerse estas preguntas es más productivo que andar lloriqueando.

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2. No dejes que tus emociones te controlen

Mi amigo vino a visitarme con su hijo pequeño.

Según él, no quiere ponerle reglas al niño para no frustrarle porque “impediría su desarrollo emocional y la haría sentir frustrado”.

Whaat!?

¿Y que piensa que va a pasar cuando su hijo salga al mundo real y se dé cuenta de que uno no puede conseguir siempre lo que quiere?

Que su frustración será mucho mayor que si se hubiese acostumbrado desde pequeño a recibir unos cuantos NO. No sabrá controlar las emociones negativas porque no le han enseñado a hacerlo.

El problema de verdad es que nos hemos obsesionado tanto con ser felices, que tratamos de evitar a toda costa cualquier emoción negativa o situación incómoda.

Tratar de evitar lo inevitable no es la solución. En la vida vas a tener que enfrentarte a situaciones estresantes, a emociones como la frustración, la ira, el odio, la tristeza…

No trates de evitar las emociones negativas. Acepta esas emociones. CONTROLA esas emociones negativas. Aprende de ellas. Solo así podrás ser realmente feliz…y desarrollar una mentalidad ganadora.

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3. No temas al cambio

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Mi amigo me comentaba lo que le había costado tomar la decisión de cambiar de trabajo. Le daba miedo pensar en cómo sería su vida si no trabajase para esa empresa.

Y a muchos profesionales les sucede lo mismo. Odian sus trabajos, o simplemente están aburridos, pero no cambian por miedo.

Yo he tenido 6 trabajos. Y cada trabajo me ha enseñado algo diferente. He trabajado en 3 países. He conocido a más de 200 profesionales. He trabajado en 3 sectores diferentes. Y he hecho buenos amigos.

La clave está en calcular el beneficio potencial frente al riesgo que corres. Si el beneficio puede ser mucho mayor que el riesgo, entonces merece la pena.

Cuando tengas que tomar una decisión importante, pregúntate: ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Verás que a menudo las consecuencias no son tan graves como pensabas.

Las personas que tienen una mentalidad ganadora no temen al cambio. Lo abrazan porque saben que el cambio conlleva oportunidades.

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4. No pierdas el tiempo con cosas que no puedes controlar

Tu atención y tu energía son recursos que tienen un límite. Por eso debes ser muy selectivo a la hora de decidir a qué cosas vas a prestar tu atención.

Las personas que tienen una mentalidad perdedora centran su atención en cosas que no pueden controlar, lo que les lleva a sentirse frustrados y a perder el tiempo. Algunos ejemplos…

  • Quejarte de la situación política o económica de tu país.
  • Enfadarte cuando pierde tu equipo de fútbol.
  • Frustrarte cada vez que no te responden a un email.
  • Perder el tiempo viendo la televisión.

Por el contrario las personas que desarrollan una mentalidad ganadora, se centran en cosas que pueden controlar

Como consecuencia, tras unos años las personas que tienen una mentalidad ganadora mejoran su situación, mientras que las personas con una mentalidad perdedora siguen como estaban.

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5. Que tu autoestima no dependa de los demás

como tener mentalidad ganadora

Uno de mis mejores amigos es la típica persona cuya máxima motivación es ascender lo máximo posible dentro de su empresa.

No tengo nada en contra de ello. Todo lo contrario. Ser ambicioso me parece una cualidad buena.

El problema viene cuando tu autoestima depende de lo que los demás piensen de ti.

Si necesitas que piensen “oh, mira David es un profesional de éxito, gana mucho dinero… bla bla bla” estás otorgando el control de tu autoestima a los demás. Dependes de lo que otros piensen de ti.

Las personas que tienen una mentalidad ganadora están tan seguros de si mismo que lo que los demás piensen o digan no tiene efecto en su autoestima.

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6. No cometas los mismos errores una y otra vez

Las personas que tienen una mentalidad perdedora jamás aprenden de sus errores. Simplemente ponen excusas: “no me ha dado tiempo”, “era muy difícil”, “pensaba que…”

Las personas con una mentalidad ganadora aprenden de sus errores y asumen su responsabilidad: “la próxima vez lo planificaré mejor”, “la próxima vez pediré ayuda”, “la próxima vez preguntaré”

7. No envidies el éxito ajeno

Cuando vemos a alguien que tiene éxito es difícil no sentir un poquito de envidia. Vemos a alguien que está donde nosotros querríamos estar.

Sin embargo la envidia no es más que veneno para tu cerebro, porque de nuevo te centras en lo que otros han conseguido, en vez de centrarte en lo que puedes conseguir tú.

Céntrate en tus propias metas en vez de en las de los demás.

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8. No te rindas ante el primer obstáculo

Una persona que tiene una mentalidad ganadora no se rinde cuando fracasa. En su lugar, toma la experiencia como una oportunidad de crecimiento y mejora. Sigue siempre dispuesta a intentarlo hasta lograr su objetivo.

Este discurso de Ashton Kutcher lo define muy bien:

9. No pienses que el mundo te debe nada

Vivimos en una sociedad que nos está malcriando. Estamos acostumbrados a decir que tenemos derechos para todo:

  • “tengo derecho a una vivienda digna”
  • “tengo derecho a un trabajo digno”
  • “tengo derecho a sanidad y educación”
  • “tengo derecho a expresarme como quiera”

Derechos, derechos y más derechos. Nos pensamos que por el mero hecho de existir la sociedad nos debe algo. La cuestión es ¿qué has hecho tú para mejorar esta sociedad?

Estoy de acuerdo en tener derechos, pero los derechos conllevan obligaciones:

  • Quieres una casa, trabaja.
  • Quieres un trabajo, prepárate.
  • Quieres acceso a sanidad, paga tu seguridad social.
  • Quieres tener libertad de expresión, respeta a los demás.

El mundo no te debe nada. Eres tú el que debes esforzarte para hacer de este mundo un lugar mejor y así es como el mundo te deberá algo.

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10. No esperes resultados “rápidos y fáciles”

Todo el mundo quiere conseguir sus metas sin esforzárse lo más mínimo. Queremos ganar dinero rápido. Queremos conseguir un trabajo con sólo enviar un curriculum. Queremos estar en forma sin ir al gimnasio.

Ninguna de esas cosas va a suceder. La vida no es fácil. Pero precisamente ahí está la gracia. Las metas que merecen la pena son las que hay que luchar.

Y eso lo saben las personas que tienen una mentalidad ganadora. Las cosas importantes llevan su tiempo y hay que esforzarse para conseguirlas. De la misma manera que un bebé tarda años en transformarse en un adulto, ganar dinero o conseguir un buen trabajo toman su tiempo.

¿Quieres un buen trabajo?

Crea tu marca personal, haz networking y aprende a acceder a las ofertas de empleo ocultas.

¿Quieres ganar más dinero?

Aprende a negociar tu salario, adquiere nuevas habilidades o monta un negocio por internet en tu tiempo libre.

Conclusión

Tu mentalidad es consecuencia de tus hábitos. Para tener una mentalidad ganadora, tienes que abandonar los hábitos de los perdedores.

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